El día de la declaración llegó sin anuncios dramáticos. No hubo tormentas ni titulares anticipados. Solo una mañana limpia, casi indiferente, como si el mundo se negara a reconocer la gravedad de lo que estaba a punto de ocurrir. Me desperté antes de que sonara la alarma, con el cuerpo tenso y la mente extrañamente clara.
Me vestí con cuidado, eligiendo ropa sobria, cómoda, sin intención de enviar mensajes ocultos. No quería parecer fuerte ni frágil. Solo quería ser exacta. Antes de salir, me m