Esa mañana, la luz del sol se filtraba a través de las finas cortinas de la habitación del hospital. El aire aún se sentía húmedo por la lluvia de la noche anterior. Angie acababa de despertarse cuando tocaron suavemente la puerta de la habitación. Una doctora entró con una sonrisa amable, seguida por dos enfermeras que llevaban los resultados de los exámenes de la noche anterior.
"Buenos días, Srta. Angie", saludó la doctora. "¿Cómo se siente esta mañana?"
Angie la miró con ojos somnolientos,