A la mañana siguiente, la luz del sol se filtraba cálidamente a través de las ventanas de cristal del ático. Laura estaba de pie frente al espejo, cepillándose el pelo con calma. Su rostro se veía radiante, ya no ensombrecido por la ira o la ansiedad.
Dalton salió del baño con una toalla alrededor del cuello, observándola desde la distancia.
"Te ves... tranquila esta mañana", dijo con una sonrisa.
Laura le devolvió la sonrisa. "Anoche me sentí muy aliviada. No esperaba que Angie fuera tan hones