Punto de vista de Scott
Quién iba a decir que follar con alguien veinte años menor que tú podría tener efectos terribles. Había ido a recoger a Eliana al colegio antes; estaba con su amiga.
Un chico tonto estaba justo detrás de ella, mirando el contoneo de sus caderas. Me costó todo el control evitar salir del coche y plantarle mis rabietas en la cara.
Mi niña se subió al coche y se despidió de su amiga con la mano. Sé que era mejor que no nos mostráramos demasiado familiares en público; no esperaba un beso ni nada por el estilo. Al menos debería haberme sonreído, un pequeño saludo, quizá. Nada, no recibí nada.
El coche arrancó y, una vez más, ella saludó a alguien. No a cualquiera, sino al capullo de la cara bonita de antes. Su sonrisa era tan brillante que casi se iluminó. Él le devolvió el saludo, le dedicó una sonrisa torcida y le guiñó un ojo. ¡Joder!
Necesitaba golpear a alguien, a algo... sobre todo al chico de cara bonita. ¿Por qué demonios estaba tan cabreado?
El cam