Punto de vista de Scott
—¡No te contengas conmigo, Scott, joder!—
Esas palabras fueron todo lo que necesité para que el control que tenía se desmoronara.
—¡Sí, sí! Así…—
Su voz temblaba con la intensidad de mis estocadas. Debería haber parado. Quería hacerlo, pero no podía. El placer me subió de golpe a la cabeza. Eliana parecía amarlo de esta manera. Me preocupaba estar lastimándola, temía que sus gemidos no fueran solo de placer sino de dolor. Aun así, no podía obligarme a parar.
Sus