Capítulo 40: La carta.
Henrick miraba aquel edificio en donde la dama Mérida Castle y su recién descubierta sobrina, se hospedaban bajo fuerte resguardo. Nadie, salvo el y William, sabían de la existencia de la niña, y había resuelto enviarla a Estados Unidos, tal y como Bernadette había sugerido. Que la niña existiera revelaba la moral retorcida de su hermano, pero aún no era momento de exponer tal cosa...menor involucrando a una inocente criatura que ni siquiera tenía un nombre propio. Subiendo al pent house donde