Capítulo 30: Interrogatorio.
El día en el castillo de Devonshire daba comienzo, y una fila de sirvientes se alcanzaba a ver formada fuera del estudio privado que le había sido asignado a Andrew Lewis, casi inmediatamente después de su regreso. Varios murmullos se escuchaban por lo bajo, la mayoría de ellos, cuestionando el hecho de que Henrick Godric defendiera a su prometida, a quienes la mayoría ya tenían por una mala persona.
—Esto es ridículo, la señora Godric es mucho mejor mujer y persona que esa zorra de Bernadette