65. Celos y golpes
Mi corazón está latiendo con mucha fuerza, mis nervios se desvanecieron en el segundo que Jamie me ha besado. Los aplausos se dejaron escuchar cuando nuestros labios se han separado. En mi rostro, al mismo que tiempo que en el de James, una sonrisa apareció.
— ¡Felicitaciones! —dijo el primer hombre que se acercó a felicitarnos, vestido con una especie de toga, de rasgos árabes, con una mujer bastante alta y vestida de la misma forma pero en un color verde esmeralda.
Escuché a James responderle