Noah había llegado temprano a la empresa. Se encontraba firmando unos papeles cuando Ariel tocó la puerta. Al entrar, miró a Noah tan guapo como siempre; sus ojos la miraron y le regaló una sonrisa. Ella se sentía un poco triste ya que, desde su boda, él había dejado de coquetear con ella. Además, se sintió muy molesta cuando le llamó la atención por el accidente del café.
—Dígame, señorita.
—Le he dicho que puede hablarme de tú.
Ella sonrió; la sonrisa de Ariel realmente era muy bella.
—Ah, bue