—Kiara, debemos hablar y lo sabes —dice Li cuando entra a la casa en la playa.
—No voy a irme de aquí sin ti —reclama ella, mientras va a la nevera para buscar algo para comer.
—Los dos estamos dentro de la máquina de los sueños. Solo uno puede salir de aquí con vida, y no dejaré a mis hijos sin madre —indica Li y la abraza.
—No puedes hacerme esto, no me obligues a perderte de nuevo —suplica ella entre lágrimas.
—Sé que no hice bien las cosas, pero siempre priorizaste a la familia, a los n