—Hola —digo y ella me mira.
—Me gusta tu disfraz —dice mientras la música se escucha detrás de nosotros.
—A mí me gusta el tuyo —le indico y ella toma mi mano para que me acerque más—. ¿Sabes lo que soy?
—Una catrina, ¿verdad? —pregunto y bebo de su vaso… ella sonríe. Aunque no puedo ver, su verdadero rostro me recuerda a alguien que conozco.
—Si… Te diste cuenta. —Ella se ríe.
—Yo soy la muerte… —digo y ella mira mi guadaña.
—¿Por qué te disfrazaste de la muerte? —me pregunta y entre el ruido