Tessa
Era obvio que a Cameron no le importaban los codazos y rodillazos que le daba por debajo de la mesa.
Tampoco se sentía tocado por las miradas de odio que le lanzaba cada vez que abría la boca y eso que estaba segura de que lanzaba chispas por los ojos cada vez que lo miraba.
Quería que se fuese y rápido. Sin embargo, él parecía lo bastante instalado como para que le importase un comino mi determinación. En cambio, el muy descarado me miraba con una expresión inocente en el rostro, fing