Tessa
—Hola, Tess…
El corazón se me aceleró de golpe y tuve que sentarme en el filo de la taza del baño para no caer, luego de atender y escuchar la voz de Bianca, del otro lado.
Nunca, ni en mis más locas fantasías, hubiese imaginado a mi Nona, aceptando dándole mi número nuevo a alguien que le caía tan mal como mi ex mejor amiga.
—¿Hola…? ¿Estás allí? —Titubeo, luego de esperar unos cuantos segundos incomodos, en donde ninguna de las dos se atrevió a decir nada y yo apreté los dientes furios