Tessa
—¿Estás enojado conmigo? —Le pregunté luego de varios kilómetros en los cuales nos encontramos sumidos es un silencio incómodo.
Sentí que el pecho me dolía con cada segundo que lo intuía más y más distante.
—¿Por qué piensas que estoy enojado? —Me pregunto sin apartar la vista de la carretera.
Sacudí la cabeza, tragándome las lágrimas y apoyé la frente sobre el cristal para evitar que viese mi rostro. No quería que supiese que estaba al borde del llanto e intentaba desesperadamente oculta