Lo siento deberás-Agacho mi rostro.
-Ya te dije que no te preocupes, lo entiendo-Acaricia mi cabeza.
Ramiro miró su reloj y ya eran las siete de la noche.
-Coral es hora de que me vaya-Me miró con tristeza, él odiaba está hora, era la hora en la que todas las visitas tenían que marcharse, para poder dejar dormír a los pacientes. Y claro era la hora en la que me tenía que decir adiós.
-Si, lo entiendo, entonces nos vemos.
-Bueno mi pequeña lunática, nos vemos mañana-Se inclinó hasta mi altura y