El hombre se acerca a mi y me toma del antebrazo, luego me hace levantar del asiento con un brusco jalón.
-¡Oye que te pasa!-Le grité confusa.
El parecía no entender lo que yo le estaba diciendo por ello intensificó más su agarre hasta hacerme salir de la lujosa mansión.
De un brusco empujón me tiró y caigo contra el pavimento, luego me tira las rejas en la cara cerrando de estas.
Que gente tan maleducada, me imagino que eso fue lo que ordenó aquella mujer.
–Desgraciados–Masculle.
Me las van a