—¡Amelia! ¿Dónde estás? —grita Suzy apenas entra a la oficina, con la chaqueta en una mano y una bandeja de café humeante en la otra.
—Aquí, jefa, sobreviviendo sin ti —responde Amelia, su asistente personal y mejor aliada, con tono sarcástico mientras teclea frenética en su laptop—¿Dónde estabas metida? La junta ya está por comenzar. Sus padres estuvieron toda la mañana llamándome con la excusa de que no tomabas sus llamadas.
—Es una larga historia, amiga. Te cuento luego.
Suzy irrumpe en la s