Daniel se levantó con lentitud para quedar sentado y se dirigió a Ava con calma, mientras que Natalia, don Manuel y doña Daniela se retiraron un momento a petición de él, para dejarlos a solas en la sala de cuidados intensivos. El buscó tomar sus manos y le sonrió con ternura, notando la tensión en el rostro de Ava.
—Ava… ¿Todo bien? Puedes confiar en mí. Dime qué es lo que te preocupa.
—Es que, de verdad me alegra poder volver a hablar contigo, pensé lo peor en estos días que estuviste en coma