Las palabras de Clara y la revelación en la cripta resonaban en la mente de Lucien, y una sensación de alerta constante lo embargaba. Ahora, cada miembro del clan se convertía en un posible sospechoso, y su mirada, más afilada que nunca, buscaba cualquier señal de traición. Sin embargo, sabía que no podía hacerlo solo. La frialdad de su liderazgo comenzaba a resquebrajarse ante el peso de la traición, y Clara se había convertido en la única persona en quien confiaba plenamente.
A primera hora d