La mansión estaba en silencio, el tipo de silencio que presagiaba lo inevitable. Clara caminaba por los pasillos oscuros, sus pasos resonando suavemente en las paredes de mármol. A través de las ventanas, la luna llena proyectaba sombras largas y espectrales, iluminando el lugar con una luz fría y distante. El aire estaba denso, cargado de presagios. La guerra había comenzado, y con ella, el fin de la primera parte de su historia.
Clara sabía que algo fundamental estaba a punto de cambiar. Los