El aire estaba cargado con una energía oscura y espesa que parecía impregnar cada rincón del castillo. Lucien había estado preparando a su clan durante semanas para la confrontación que se avecinaba, pero en su interior, algo más profundo lo carcomía: la posibilidad de perder a Clara. Sabía que la batalla con Elise y los otros clanes oscuros no era solo una guerra de poder, sino una lucha por el control total de su destino.
El crepúsculo caía sobre las montañas, y el cielo se teñía de un rojo o