La noche antes de la boda, Brian y Krislen se miraron a los ojos. El ambiente estaba cargado de emoción y anticipación. Las velas parpadeaban suavemente en la habitación, creando sombras danzantes en las paredes. El reloj marcaba las horas con un tic-tac constante, como si también estuviera nervioso por el gran día que se avecinaba.
Brian acarició suavemente la mano de Krislen. “¿Estás nerviosa?”, preguntó con una sonrisa. Krislen, con los ojos brillantes, asintió. “Un poco, pero sé que todo sa