YUSLEVI.
Habíamos decido pasar juntos la tarde en su mansión, viendo películas, acostados en su gran cama, estaban pasando comerciales cuando me llegó un mensaje de Ares. Lyon y yo pocas veces peleábamos, el alemán era bastante pacifico en ese aspecto pero algo que solo lo estaba poniendo muy malhumor y era mi amistad junto con los constantes mensajes que me mandaba su primo Ares.
—¿Qué tanto hablas con él? —preguntó furioso mientras yo respondía el mensaje.
—¡Ay, no! ¿Ya vas empezar con tus