EDWARD
Miraba a la bonita morena que fue la secretaria de mi padre por casi dos años. La señorita Narelys es muy eficiente en su trabajo, me había ayudado mucho para adaptarme y ser el nuevo presidente de las empresas Abernathy; ella me informaba sobre los contratos que mi padre planeaba concretar con otras empresas y estaba siempre al tanto de todo.
—¿Ya solo falta firmar esto señorita Narelys? —pregunté impaciente.
—Así es señor Abernathy. —me sentí raro cuando se refirió a mí de esa manera,