Capítulo 30: En la cima del mundo.
–¿Y se puede saber quién eres tú? –Se dio la vuelta Julia mirando al hombre grande y fuerte que había detrás de ella, vestido con un esmoquin entero negro, su camisa abierta revelando los músculos de su pecho y de su cuello colgaba un collar que tenía un dije en forma de sol y en su centro una piedra de color rojo. El hombre parecía muy seguro de sí mismo con su sonrisa “quita bragas” que volvería loca a cualquier mujer.
–Me llamo Paris De Oliveira, y creo que acabo de encontrar a mi Helena. –R