La adrenalina corrió por mis venas cuando entré a la guarida de la Orden de las Sombras junto a Alexander. Los pasillos oscuros parecían susurrar amenazas, pero avanzamos con determinación, conscientes de que estábamos a punto de afrontar el enfrentamiento final.
"Emily, este es el momento en que nuestras vidas cambiarán para siempre", susurró Alexander, con la voz llena de resolución. "Pase lo que pase, estaremos juntos hasta el final".
Miré profundamente a los ojos de Alexander, sintiendo una