CAPÍTULO 88. UNA MONEDA
Por temor a exponer a su hija al estar en la calle, se despidieron con gran tristeza de Macarena, al ya no tener trabajo, debía pensar en lo que harían, por lo que caminaron sin rumbo fijo, sabía que era tiempo de moverse de lugar, y de albergue en donde refugiarse, esperaba poder encontrar uno mejor que en el que estaban.
—Ilumíname mi amor, no sé por dónde seguir —manifestó con nostalgia. En día como esos, lo extrañaba como nunca—. No imaginas cuanto daría por estar entre tus brazos y verte