CAPÍTULO 54. ¿ESTÁS SALIENDO CON ALGUIEN?
Extasiados por el amor que gozaban, Isabella se dejó caer sobre el firme pectoral de Guillermo, sus mejillas estaban sonrojadas y sobre su frente permeaban pequeñas perlas de sudor. Nunca antes había estado tan desinhibida como en aquel momento en el que a base de un baile tan provocativo, logró desquiciar la poca voluntad que le quedaba a su esposo; quien no pudo esperar a que terminara de bailar, y se abalanzó como bestia primitiva, hacia su presa.
— ¿En qué me has convertido? —Guillermo besó