CAPÍTULO 53. EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO
Los recién casados no pudieron permanecer mucho tiempo en aquella reunión, morían de ganas de estar a solas, por fortuna María había aceptado quedarse a dormir con los padres de él, por lo que tendrían la noche, solo para ellos. Como tanto anhelaban.
Una flamante limusina lo esperaba al salir del restaurante. En cuanto subieron, Isabella recorrió con curiosidad su interior, pues jamás en toda su vida había estado en una, no cabía de asombro al ver la pantalla, el bar, además de algunos aperitiv