CAPÍTULO 55. UNA SABANDIJA
Contuvo el aire sin saber qué responder, pues Mason, le había pedido tiempo para poder asistir a la casa con su padres y dar la cara, por lo pronto era un secreto entre ambos, deseaba que lo guardara, y disfrutaran de su amor.
—No, no es eso —contestó—, me molesté con una de mis amigas y no he podido solucionarlo, pero ya lo haré —respondió. — ¿Quieren helado? —cambió el tema para que no la siguieran interrogando.
—Yo si quiero —María alzó su mano y sonrió ampliamente.
—Acompáñame —indicó cami