CAPÍTULO 46. NO SON BIENVENIDOS
Las manos de Oliver temblaban, decidió esperar un par de minutos antes de asomarse a la oficina de Guillermo, se había dado cuenta el gran gusto que le dio al recibir a Roger, un amigo en común de ambos.
Al escuchar el tono de voz amable del abogado, decidió ingresar, en verdad aquel cuadro que presenció entre ese par de hombres, le hizo pensar que quizás con la ayuda de su viejo amigo, Guillermo, quizás reconsiderara su postura.
Desvió su mirada hacia la chica que estaba cerca de ellos, sup