CAPÍTULO 25. ¡TUVO UNA HIJA!
El hombre colocó dos dedos en el cuello de su camisa y tiró de ella buscando aflojarla, en verdad aquella mujer provocaba temor, tenía una penetrante mirada color verde, su rostro era como el de un general en plena guerra.
— ¿No se lo había dicho su hijo? —cuestionó fingiendo no estar enterado, que desconocía que ella no estaba enterada.
— ¿Le parece que esta expresión es de qué ya estaba enterada? —reclamó acercando su rostro al del hombre.
Retrocedió de inmediato, y se puso de pie.
—Vaya, que