Capitulo 32

Trago saliva, y le grito a mi pecho que por una vez en la vida me deje a mí la situación.

-Lo siento. – Doy un paso me coloco al frente de ella, necesito ver su mirada, saber lo que se consume por dentro. – Sé que me he estado comportando como un idiota toda esta última semana, y que no merezco que me perdones, pero es que me volvió loco ver como Mario te enviaba flores, sé que no es una excusa, pero sí la verdad. – Omi

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