Llegamos a la oficina el lunes con el corazón lleno de renovación. La luz del fin de semana en la casa de playa parecía haber despejado cualquier nube de incertidumbre que hubiera oscurecido nuestra relación. Derrochábamos amor y complicidad, lo que no pasó desapercibido para nuestros colegas, creando una atmósfera de positividad y armonía a nuestro alrededor. Nuestra conexión era evidente, y cada interacción entre nosotros estaba cargada de la chispa renovada de nuestro amor recién reavivado.