DAVID
Vi a Sarah subir las escaleras asustada y en eso volteé a donde mi hermano, la frustración evidente en mi rostro.
- ¿No sabes respetar la privacidad de alguien?, le solté.
Él levantó las manos en señal de disculpa, una sonrisa traviesa curvando sus labios.
- Lo siento, ¿cómo iba a saberlo? Nunca te he visto con una pareja. No te enojes y ven, vamos a tu despacho a hablar.
Entramos al despacho y él se sentó en una de las sillas, todavía con esa expresión curiosa en su rostro.
- Por cierto,