JAMES
La noticia del matrimonio de Sarah me golpeó como un puñetazo en el estómago. La ira se apoderó de mí al instante, nublando mi juicio y desatando una tormenta interna que no pude controlar. Mis planes cuidadosamente trazados se desmoronaban ante mis ojos, y la frustración me hizo perder los estribos.
- ¿Cómo pudo haberse casado? me gruñí a mí mismo, mientras las paredes de mi oficina parecían cerrarse a mi alrededor.
Con cada pensamiento, mi enfado crecía, y no pude evitar desfogarme con