La tensión en la habitación se disolvió un poco después de la emotiva conversación. Patricia se mostró más relajada y comenzó a conocer a David un poco más, mientras Sarah descansaba.
- Entonces, David, cuéntame un poco sobre ti. ¿Cómo conociste a mi hija? —preguntó Patricia con una sonrisa.
Le sonreí de vuelta y respondí:
- Prométame que no se reirá de nosotros.
Patricia asintió, intrigada.
- A su hija la conocí en una conferencia sobre derechos humanos hace años. Yo estaba allí para dar una p