El nuevo día llego envuelto en una atmosfera cargada de tensión. Estaba en mi oficina, esperando a David, con la incertidumbre como única compañía. Cuando finalmente entró, el reflejo en su mirada me golpeó como una ráfaga de viento helado. Su semblante triste anunciaba que las sospechas que abrigábamos se confirmaban. Se acercó y deposito un folder sobre mi escritorio, suspirando con pesar.
En ese instante, la realidad se tornó más clara y oscura al mismo tiempo. Mi madre y Alexia estaban detr