Alejandro la tomó por la mano, y comenzaron a caminar en silencio, como tantas veces habían salido de ese lugar, pero esta vez, bajo otras circunstancias de pena e incertidumbre.
Erika había logrado crear dudas en su mente, y si ella tenía razón, y ¿no fue solo un infarto?
¿Realmente, el Dr. Armando Nash, sería capaz de ocultar información de la muerte de su exesposa?
Y de ser cierto. ¿Por qué? ¿Y a quién protegía?
Su corazón estaba lleno de preguntas, que no tenían respuestas. ¡Hasta ahora! Sa