En el número 29 de la Calle Próspera.
Era un lugar abandonado, sin mucha gente pasando por los alrededores.
Dos hombres robustos vestidos con camisetas negras bajaron a la mujer secuestrada del coche y la arrojaron al suelo.
—Quédate tranquila, o te mataré.
Sofía nunca había presenciado una escena así, estaba tan asustada que no podía articular palabra.
Anteriormente, cuando Mateo la secuestró, ella no tenía miedo porque sabía que él no le haría daño. Pero esta vez era diferente.
Los hombr