A la mañana siguiente.
Cuando Sabrina se despertó, Francisco estaba inclinado sobre la cama trabajando en su tableta.
Al verla despierta, Francisco la besó en los labios, —Sabrina, buenos días.
Sabrina pensó en la escena de anoche cuando Francisco la había besado durante mucho tiempo, y se sentía tímida al instante.
—Buenos días.
Saludando también a Francisco, Sabrina fue inmediatamente a lavarse.
Sofía les trajo el desayuno y, después de comerlo, Sabrina volvió a revisarle su herida a Fra