Los de la Familia Díaz estaban esperándolo afuera.
—Javier, ¿qué es lo que realmente quieren? —Diego los miró con desdén.
Javier entrecerró sus ojos profundos.
—Diego, eres una persona inteligente, debería saber que en la boda hicimos que Joaquín actuara así solo como medida temporal. Ahora somos aliados, traicionarte no nos beneficiaría en absoluto.
—¿Y entonces? —Diego levantó una ceja.
—Entonces, deberíamos pensar bien cómo eliminar a nuestro enemigo común.
—Tienes razón, papá. —Joaquín