Capítulo 353
Aunque no pudiera verlo, Sabrina supo que le ataron una bomba a la cintura.

Sabrina mantenía tranquila, sin atreverse a actuar precipitadamente.

No esperaba que esos bandidos prepararan bombas.

Después de una hora, llegaron a un lugar.

Los bandidos bajaron para investigar los alrededores.

—Jefe, la policía no nos persiguieron.

—¡Vámonos!

Cambiaron de vehículo y continuaron su huida.

Sabrina oyó alejarse el coche, empezó a intentar desatarse las manos y lo consiguió.

Sabrina se quitó la
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