¡Miró más de cerca y se dio cuenta de que fueron unas pruebas de paternidad!
«¡Dios mío! ¿De quiénes son las pruebas de paternidad? ¿De Alejandro y Alonso, o de Francisco y Alonso?»
Hernán no encontró ningún nombre en los informes, salvo uno que concluía que, a la vista de los resultados, mostrando: [La Muestra A y la Muestra B eran genéticamente inelegibles, con una probabilidad de paternidad calculada en un 11,03%]; y la otra: [...con una probabilidad de paternidad calculada en un 99,9999%.]