Sabrina, estaba furiosa, pensativa.
¿Cómo no supo antes lo descarado que era este hijo de puta?
—¡Haz lo que quieras! —siseó.
Si no quiere el divorcio, está bien. Si hay cuernos, serán mutuos. Total, ¿no le tiene miedo?
Sabrina está convencida de que Francisco solo esta encaprichado con ella porque le está llevando la contraría, pero si ella vuelve a ser la tonta obediente, enseguida perderá el interés.
Sabrina le habló imperativa —El abuelo está con una intoxicación crónica. Ordena que l