Sabrina suspiró, se tiró contra la silla, sacó su teléfono y se preparó para hacer la transferencia —A ver, dime ¿Cuánto dinero quieres?
Francisco quedó en estado de shock.
¡Cómo se atreve a usar el dinero para solucionar este tema!
Sabrina siguió preguntando —¿Cincuenta mil? ¿Cien mil? ¿doscientos mil?
Al notar a Francisco, cada vez más ardido y con ganas de matarla, cruzó las piernas.
—El prostituto más caro de Madrid cobra cien mil la noche. ¿Todavía te parece poco doscientos mil?
—¡Sa