Y luego se quedó sola en la habitación.
Sabrina estaba tumbada en la cama, su consciencia empiezó a desvanecerse.
Sabrina se puso triste, «Sé exactamente lo que va a pasar. ¿Por qué me pasa siempre esto? Prefiero que me maten a volver a sufrir eso.»
Una vez más, recordó lo que había ocurrido aquella noche hace cinco años.
Sabrina temblaba de miedo.
«No... no... ¿Quién me ayuda? Francisco. ¿Dónde está Francisco?»
En ese momento, en la cubierta del crucero de lujo se celebraba una recepción