Francisco se puso hosco, «¿Tanta prisa tuvo? A ella le importa Niko.»
Francisco preguntó: —¿Todo está listo?
Sabrina asintió, —Sí. No vendré aquí mañana.
—¿Entonces volvemos a España mañana?
—Bien.
«Aquí no pasa nada.»
—Espera.
De repente, a Sabrina se le ocurrió algo y tiró de Francisco por el cuello de la camisa, olfateando cerca de él.
Francisco se quedó de piedra, «¿Qué está haciendo?»
—Sabrina...
Francisco estaba un poco abrumado.
—Francisco. ¿Cuál bebiste hoy?
Francisco le dijo