La mujer que se hizo pasar por la madre de Eric salió del coche y le abrió la puerta respetuosamente, —Señorito. Por aquí.
Eric se secó las lágrimas y salió del coche con su osito de peluche en brazos, luego subió a otro coche aparcado a su lado.
—No encontraron nada, ¿verdad? —Marc miró a la pareja.
—No se preocupe. Prometo que no se ha encontrado ningún problema.
—Está bien.
La pareja cobró el dinero y se marchó.
Marc estaba sentado en el lado del copiloto y miró a Eric en el asiento tra