—Tú... —dijo Niko con entumecimiento.
Sabrina se apartó de él y se levantó con una sonrisa triunfal, —He avanzado mucho en los últimos cinco años.
El maestro de Sabrina era el padrino de Niko, así que Niko estaba muy versado en farmacología, igual que ella.
Por eso Sabrina no eligió drogarlo, eligió usar la aguja de plata en su lugar.
«Estoy buena en eso.»
—¡Marc! —gritó Sabrina.
Marc llevaba esperando fuera y, entró inmediatamente cuando oyó que Sabrina le llamó.
Niko estaba inmovilizado